La buena fortuna o suerte como comúnmente se la llama, a menudo percibida como un don esquivo, tiene en realidad un papel sorprendentemente significativo en el ámbito empresarial. Lejos de ser un mero producto del azar, la suerte puede cultivarse y gestionarse activamente para obtener una ventaja competitiva. Este artículo explorará cómo la mentalidad y ciertas acciones pueden transformar la trayectoria de emprendedores y profesionales, demostrando que la suerte es una habilidad que se puede aprender y perfeccionar.
¿Es la Suerte una habilidad adquirible en los negocios?
Algo tan abstracto e intangible como la “suerte” parece no tener cabida en el mundo de los negocios, ¿verdad? Sin embargo, diversos estudios demuestran que la suerte puede marcar una diferencia crucial entre el éxito y el fracaso empresarial. Entonces, ¿se puede realmente aprender a tener suerte?
Joël Le Bon, profesor de marketing y ventas en la Carey Business School de la Universidad Johns Hopkins, ha descubierto que la suerte es un factor importante en el rendimiento de los profesionales de ventas. Incluso afirma que las empresas pueden “gestionar su suerte” para conseguir una ventaja competitiva.
Resulta que no se trata de nacer afortunado. Uno puede, literalmente, forjar su propia suerte tanto en los negocios como en la vida en general.
A continuación, te mostramos cómo los emprendedores y otros profesionales pueden fortalecer su creencia en la suerte para alcanzar mayores logros.
La suerte se puede construir y administrar
El psicólogo Richard Wiseman, profesor de la Universidad de Hertfordshire en Inglaterra, ha realizado varios estudios sobre la suerte. El más destacado fue una investigación a largo plazo que sirvió de base para su libro The Luck Factor. Durante 10 años, Wiseman entrevistó a 400 voluntarios que se autoidentificaban como afortunados o desafortunados, los hizo participar en experimentos y les pidió que llevaran diarios y realizaran cuestionarios de personalidad y pruebas de inteligencia.
Basándose en ese estudio, Wiseman concluyó que las personas afortunadas generan su buena fortuna siguiendo cuatro principios fundamentales:
- Crear y detectar oportunidades de azar: Estar abierto a nuevas experiencias y posibilidades.
- Tomar decisiones afortunadas escuchando la intuición: Confiar en los instintos internos.
- Formar “profecías autocumplidas” a través de expectativas positivas: Mantener una mentalidad optimista.
- Adoptar una actitud resiliente para convertir la mala suerte en buena: Recuperarse rápidamente de los contratiempos.
Por ejemplo, Wiseman describe que muchos de sus participantes afortunados buscaban intencionadamente la variedad y el cambio en sus vidas. Uno tomaba regularmente una ruta diferente al trabajo, mientras que otro elegía un color antes de ir a una fiesta y se esforzaba por hablar con personas que usaran ese color para diversificar el tipo de gente con la que solía conversar.
Le Bon llama a este tipo de suerte autogenerada “suerte provocada”. Los vendedores experimentados, según descubrió, “suelen decir que un factor importante en sus trabajos es la suerte provocada: eventos inesperados que surgen porque su comportamiento estratégico ha maximizado las oportunidades”.
En uno de los estudios de Le Bon con estudiantes de ventas, estos informaron que dos tercios de los ingresos que generaron a través de las ventas se debieron a la suerte provocada. Le Bon descubrió que la suerte era un gran motivador: cuanto más creía un vendedor en la suerte, más actividades de ventas realizaba, como hacer llamadas telefónicas, asistir a reuniones y calificar a posibles clientes, lo que conducía a más oportunidades y a un mejor rendimiento.
Emprendedores, vendedores y otros profesionales pueden tomar medidas intencionadas para aumentar su suerte y, consecuentemente, su éxito.
Cómo ser afortunado: Inscríbete en la “escuela de la suerte”
Como descubrieron Wiseman y Le Bon, las personas no nacen afortunadas o desafortunadas. La suerte y la fortuna se moldean principalmente por los pensamientos y comportamientos de las personas, los cuales, afortunadamente, pueden modificarse.
Para probar esto, Wiseman llevó a cabo una “escuela de la suerte” en la que realizó experimentos para mejorar la suerte de las personas, logrando que actuaran de manera más afortunada. Pidió a los participantes que completaran cuestionarios estándar que medían su suerte y su satisfacción en seis áreas de la vida. Luego, les explicó cómo las personas “afortunadas” utilizan los cuatro principios de la suerte y compartió técnicas sobre cómo podían pensar y comportarse como una persona afortunada. Las técnicas les ayudarían a crear oportunidades de azar, variar sus rutinas diarias y lidiar de manera más efectiva con la mala suerte imaginando cómo las cosas podrían haber sido peores.
Después de practicar esas técnicas durante un mes, los participantes compartieron sus hallazgos con Wiseman. Él informó que el 80 por ciento de los participantes dijo que estaban más felices con sus vidas y se sentían más afortunados.
Tú también puedes someterte a tu propia “escuela de la suerte”. Aquí te explicamos cómo:
1. Maximiza las oportunidades de azar
Cambia tus hábitos y rutinas para crear oportunidades de azar. Mantén una mentalidad flexible en lugar de apegarte a una única forma de hacer las cosas. Sal de tu zona de confort. Dedica tiempo a conocer gente nueva y, al igual que el participante afortunado de Wiseman, intenta usar un truco que te obligue a hablar con una gama diversa de personas.
Conversa con alguien en la fila del supermercado o detente a jugar una partida espontánea de ajedrez con un desconocido en un parque. Esto no solo generará conexiones, conversaciones e ideas, sino que también alimentará la necesidad de novedad de tu cerebro.
“Se debe alentar a los vendedores a que rompan con sus hábitos, salgan de sus rutinas y zonas de confort, y conozcan gente nueva”, escribió Le Bon. “Deben hacer cosas nuevas, expandir sus redes yendo a lugares inusuales, y construir nuevas alianzas. En las ventas, las oportunidades no se encuentran entre las personas que conoces, sino entre las que no conoces.”
2. Escucha tus corazonadas afortunadas
A menudo se piensa que nuestra intuición es irracional y poco fiable. Pero, argumenta Wiseman, al ignorar los instintos viscerales, “podrías estar perdiéndote una enorme fuente de conocimiento que has acumulado a lo largo de los años. Somos increíblemente buenos detectando patrones. Para eso están configurados nuestros cerebros”.
Deshazte del crítico interno y las creencias autolimitantes que te frenan para construir tu autoconfianza. Considera hacer una lista de éxitos pasados que disfrutaste gracias a un movimiento intuitivo que hiciste. Probablemente recordarás que muchas de tus mejores decisiones se tomaron porque “se sentían correctas”.
3. Espera la buena fortuna
La creencia en la suerte aumenta la probabilidad de asumir riesgos, lo que, a su vez, incrementa la probabilidad de éxito. Si bien no es prudente establecer metas inalcanzables que te condenen al fracaso, sí debes fijar objetivos ambiciosos y mantener una perspectiva positiva mientras trabajas para lograrlos.
Le Bon afirma que hay beneficios al establecer metas desafiantes: “Se debe alentar a los vendedores a adoptar tales metas porque impulsan comportamientos orientados al futuro. Las metas ambiciosas hacen que los vendedores sean más creativos y estratégicos.”
4. Transforma la mala suerte en buena
A veces, suceden cosas negativas que te hacen sentir inherentemente “desafortunado”. En esos momentos, es crucial mantener la tracción, es decir, acciones que te impulsen hacia lo que deseas.
Cuando algo malo suceda, sé amable contigo mismo. La autocompasión hace que las personas sean más resilientes a las decepciones al romper el círculo vicioso del estrés que a menudo acompaña al fracaso.
Intenta la técnica de replanteamiento positivo de Wiseman e imagina cómo la situación podría haber sido peor. O usa la técnica de Le Bon para sentirte más cómodo con el fracaso: Él anima a las empresas con equipos de ventas a que sus empleados establezcan metas de fracaso, como un número de presentaciones mensuales que no dan resultado.
La suerte no es más que una mentalidad. Incluso si has estado en una racha de mala suerte, puedes revertirla aprendiendo a cambiar tu fortuna.
