La poesía a menudo se percibe como un arte distante, incapaz de lidiar con las tensiones de nuestra vida diaria. Incluso poetas profesionales como Darius V. Daughtry admiten la difícil verdad: un poema no puede salvar tu vida ni solucionar la injusticia. No tiene el poder de un superhéroe para arreglar nuestros problemas. Sin embargo, su verdadero poder reside en su capacidad para conmovernos de formas inesperadas. Investigaciones recientes están revelando que la poesía no solo nos habla al corazón, sino que tiene efectos profundos y sorprendentes en nuestro cerebro y nuestro bienestar, demostrando que este arte, lejos de ser inútil, es una herramienta poderosa para nuestra salud mental y social.
Conoce más sobre la poesía:
El bienestar que causa leer poesía:
Un estudio de 2023 encontró que los participantes en una comunidad virtual de poesía durante la pandemia de COVID-19 experimentaron mejoras significativas en su salud mental. De manera similar, la terapia que incorpora poesía ha demostrado ser un apoyo crucial para mejorar el bienestar de personas en cuidados paliativos.
El poder de la expresión creativa a través de la poesía se ha mostrado como una herramienta poderosa para el apoyo en casos de trauma, como lo evidenció un estudio con menores refugiados de Afganistán. Estos hallazgos han revitalizado el interés en campos como la biblioterapia y la terapia poética, que utilizan la literatura y la poesía para ayudar a las personas a encontrar voz y significado a sus experiencias. Como señalan académicos de la Universidad Estatal de Colorado, la poesía es ideal para dar forma a las metáforas centrales que los pacientes tienen sobre sus vidas.
La forma de leer poesía hoy en día:
Además de los beneficios individuales, la poesía tiene el potencial de fortalecer nuestras comunidades al fomentar la empatía. Un estudio de la Universidad Estatal de Kent puso a prueba esta idea, investigando si la poesía podía reducir el estigma hacia las personas encarceladas. Los participantes leyeron poemas escritos por internos sobre sus infancias y los compararon con noticias. Aunque el contacto personal fue lo más efectivo para reducir el estigma, los poemas resultaron ser significativamente más poderosos para humanizar a sus autores que las noticias. Este fenómeno demuestra que el arte es un recordatorio de nuestra humanidad compartida, creando puentes que otros medios de comunicación no logran tender.
Por otro lado, el contenido digital compartido en diversas redes sociales, lejos de ser superficial, refleja un deseo de unir la mente y el corazón a través del lenguaje, construyendo una comunidad de personas con intereses afines más allá de las obsesiones comunes de las redes por el lucro o la gratificación instantánea. Este tipo de poesía digital, a pesar de las críticas, ha demostrado ser legítima y crucial para conectar a las personas.

Las emociones al leer un poema:
Para comprender cómo la poesía nos afecta, los científicos están yendo un paso más allá. Un estudio del Instituto Max Planck utilizó la «Goosecam» (una cámara especializada para capturar la piel de gallina) para medir las respuestas emocionales a la poesía. Los investigadores descubrieron que el núcleo accumbens, una zona del cerebro relacionada con el placer, se activa de forma única. Los oyentes pueden sentir un gran placer estético mientras muestran marcadores fisiológicos de emociones negativas, lo que sugiere que ser «conmovido» por la poesía es una mezcla compleja de placer y sufrimiento. El estudio también identificó que la piel de gallina era más probable que ocurriera al final de las líneas o estrofas, o al escuchar palabras que codifican la comunicación social, como el uso de pronombres de segunda persona («tú»).
Otra investigación de Christina Wu del University College London explicó que el placer estético que sentimos con la poesía proviene de un sistema cerebral diferente al que se activa con placeres más básicos como la comida. En lugar del sistema de dopamina (asociado con el «deseo»), la poesía activa el sistema basado en opiáceos y cannabinoides (asociado con el «gusto»). Según Wu, nuestro cerebro disfruta de la poesía por cuatro razones principales:
- Hacer conexiones: El cerebro se deleita al desenredar metáforas o temas, satisfaciendo su impulso de reconocer patrones.
- Resolver problemas: El esfuerzo mental requerido para interpretar un poema desafiante se recompensa con una sensación de placer.
- Predecir y sorprenderse: La sorpresa de un giro inesperado en el lenguaje de un poema genera una respuesta emocional más grande.
- Aprender: El cerebro se recompensa con más placer cuanta más actividad neuronal se activa, lo que explica por qué las frases nuevas nos encantan, mientras que los clichés nos aburren.

Cinco formas de disfrutar la poesía y despertar tu cerebro:
Con toda esta evidencia, ¿Cómo podemos integrar la poesía en nuestra vida? Aquí te dejamos algunas ideas sencillas para activar tu cerebro:
- Cultiva un hábito de lectura: No es necesario que te vuelvas un experto. Simplemente busca poemas cortos. Lee poemas en voz alta para sentir su musicalidad o memoriza una estrofa como si fuera un eslogan. Así mismo, puedes programar horarios de lectura o aprovechar tus ratos libres para leer desde un libro, celular o pc.
- No lo hagas solo: Únete a una comunidad, ya sea en línea o en un club de lectura. Intercambia poemas con amigos y familiares. Incluso puedes leer poesía con los más pequeños de la casa. Lo importante es que la poesía sea una experiencia compartida y divertida.
- Involúcrate en eventos en vivo: Busca micrófonos abiertos, lecturas de autores locales en librerías o bibliotecas.
- Aprende algo nuevo: Descubre la historia de la poesía, familiarízate con nuevas figuras retóricas o explora formas poéticas que te sean desconocidas, como el poema en prosa. Existen muchos recursos en línea, desde canales de YouTube, páginas webs, libros, hasta cursos de organizaciones.
- Diviértete aprendiendo: Diviértete escribiendo. Intenta imitar o crear un poema, inspírate en alguien o algo de la naturaleza para crearlo. Un buen punto de partida es un ejercicio simple: escribe una lista de agradecimientos a objetos tangibles, describiéndolos en detalle sin decir qué son.

En definitiva, la poesía es mucho más que palabras en una página; es un puente hacia la comprensión, una herramienta para la sanación y un gimnasio para el cerebro. Es una invitación a conectar, a sentir y a encontrar belleza en los rincones más inesperados de nuestra vida.
El estudio demostró que la poesía era una herramienta poderosa para el apoyo en casos de trauma.
No se necesita escribir poemas para conectar con más personas. Puedes unirte a un club de lectura, intercambiar poemas que te gusten con amigos o familiares, o involucrarte en eventos en vivo como micrófonos abiertos y lecturas. La conexión se da al compartir las emociones y las ideas que la poesía provoca en el ser humano.
La reacción del ser humano podría deberse a la activación del núcleo accumbens, que hace sentir una mezcla compleja de placer estético y emoción negativa. Esto sucede cuando el poema conmueve profundamente, por ejemplo, al tocar un tema doloroso con una belleza que sorprende.
