Imagina que acabas de ver una noticia sobre un accidente aéreo. De repente, sientes que volar es extremadamente peligroso, aunque las estadísticas digan lo contrario. Este es un ejemplo del sesgo de disponibilidad en acción: nuestra tendencia a juzgar la probabilidad de eventos basándonos en lo fácil que es recordarlos. En este artículo, desentrañaremos este fascinante atajo mental, entenderemos cómo nos engaña y aprenderemos a combatirlo para tomar decisiones más informadas.
“La atención que prestamos a una experiencia es proporcional a su carácter vívido o interesante, y es un hecho notorio que lo que nos interesa más vívidamente en ese momento es, en igualdad de condiciones, lo que mejor recordamos”. —William James
Tabla de contenido:
¿Qué explica el sesgo de disponibilidad?
El sesgo de disponibilidad explica por qué ganar un premio te hace más propenso a ganar otro. Explica por qué a veces evitamos algo por miedo y terminamos haciendo algo objetivamente más arriesgado. Explica por qué los gobiernos gastan enormes sumas en mitigar riesgos que ya hemos enfrentado. Explica por qué las cinco personas más cercanas a ti tienen un gran impacto en tu visión del mundo. Explica por qué montones de datos que indican que algo es perjudicial no necesariamente convencen a todos de evitarlo. Explica por qué puede parecer que todo va bien cuando el mercado de valores está en alza. Y explica por qué la mala publicidad puede ser beneficiosa a largo plazo.
Comencemos por entender qué es exactamente el sesgo de disponibilidad y cómo funciona.
Cómo funciona el sesgo de disponibilidad
La economía del comportamiento es un campo que combina psicología y economía para revelar cómo las personas reales toman decisiones en el mundo real, a diferencia de la visión económica tradicional que asumía un comportamiento siempre racional. Este campo, que comenzó a desarrollarse en las décadas de 1960 y 1970 con el trabajo de los psicólogos Amos Tversky y Daniel Kahneman, muestra que a menudo usamos atajos mentales, o heurísticos, para decidir bajo incertidumbre.
Estos heurísticos nos permiten actuar rápidamente sin analizar cada detalle, lo que suele ser útil. Sin embargo, también pueden llevarnos a decisiones irracionales que contradicen lo que sería la mejor opción según la lógica económica. A menudo, no somos conscientes de que usamos estos atajos, y cambiarlos es difícil incluso cuando intentamos ser más racionales.
El sesgo de disponibilidad, estudiado por primera vez por Tversky y Kahneman en 1973, es uno de estos atajos. Juzgamos la probabilidad o importancia de algo según lo fácil que nos resulta recordarlo. Por ejemplo, un artículo de noticias reciente sobre un ataque de tiburón puede hacernos pensar que estos incidentes son más comunes de lo que son, porque el recuerdo está fresco en nuestra mente. Es demasiado esfuerzo revisar toda la información almacenada en nuestra cabeza, así que confiamos en lo que viene primero.
Damos más peso a la información impactante o inusual. Los accidentes aéreos o los ataques de tiburones nos impresionan más que los accidentes automovilísticos o los ahogamientos, por lo que sobreestimamos su probabilidad. También recordamos más fácilmente algo que destaca entre cosas similares. Por ejemplo, en la secuencia “RTASDT9RTGS”, el “9” se recuerda más porque es diferente a las letras.
En Behavioural Law and Economics, Timur Kuran y Cass Sunstein explican:
“Ejemplos recientes incluyen protestas masivas sobre el Agente Naranja, el asbesto en las escuelas, los implantes mamarios y las bolsas de aire de automóviles que ponen en peligro a los niños. El denominador común es que las personas formaban sus juicios de riesgo principalmente basándose en información generada a través de un proceso social, en lugar de experiencia personal o investigación. En cada caso, se produjo un levantamiento público cuando muchas personas reaccionaron a las acciones y declaraciones de otros. La demanda de acción gubernamental rápida, extensa y costosa se consideró moralmente necesaria, aunque las regulaciones resultantes pueden haber producido poco bien y tal vez incluso más daño.”
Las historias son más memorables que los hechos aislados. Por eso, culturas de todo el mundo usan fábulas, cuentos y mitos para enseñar lecciones. La experiencia personal también hace que la información sea más relevante. Si has tenido un accidente automovilístico, probablemente veas estos incidentes como más comunes, aunque las tasas base no hayan cambiado. Tendemos a asumir que nuestros recuerdos son representativos, descartando eventos fuera de nuestra memoria inmediata. Por ejemplo, es más probable que compres un seguro contra desastres naturales después de haber sido afectado por uno.
En un estudio clásico, Tversky y Kahneman preguntaron si es más probable que una palabra en inglés comience con “K” o tenga “K” como tercera letra. Como es más fácil recordar palabras que comienzan con una letra, las personas asumieron que la primera opción era más común, aunque hay el doble de palabras con “K” en la tercera posición.
En Judgment Under Uncertainty: Heuristics and Biases, Tversky y Kahneman escriben:
“…se puede estimar la probabilidad evaluando la disponibilidad o la distancia asociativa. La experiencia nos ha enseñado que las instancias de clases grandes se recuerdan mejor y más rápido que las de clases menos frecuentes, que los eventos probables son más fáciles de imaginar que los improbables, y que las conexiones asociativas se fortalecen cuando dos eventos co-ocurren frecuentemente… Por ejemplo, se puede evaluar la tasa de divorcio recordando divorcios entre conocidos”.
Continúan:
“Que los lazos asociativos se fortalecen por repetición es quizá la ley de memoria más antigua conocida. El heurístico de disponibilidad explota la forma inversa de esta ley, usando la fuerza de la asociación como base para juzgar la frecuencia.”
Un ejemplo práctico: El caso de Fukushima
Un ejemplo poderoso del sesgo de disponibilidad es la reacción pública tras el accidente nuclear de Fukushima en 2011. A pesar de que la energía nuclear era estadísticamente segura, el evento vívido y reciente amplificó la percepción de riesgo. En Alemania, esto llevó a una decisión política de eliminar gradualmente la energía nuclear para 2022. Un estudio publicado en Energy Policy encontró que la aceptación de la energía nuclear disminuyó significativamente tras el accidente, mostrando cómo los eventos memorables pueden moldear actitudes públicas (Siegrist & Visschers, 2013).
- Aplicaciones en el mundo financiero
En el ámbito financiero, el sesgo de disponibilidad puede influir en las decisiones de inversión. Por ejemplo, tras una caída del mercado, los inversores pueden volverse excesivamente cautos debido al recuerdo fresco del evento, incluso si los fundamentos económicos no han cambiado. Un estudio de Barber y Odean (2008) encontró que los inversores tienden a comprar acciones que han recibido atención reciente, lo que puede llevar a decisiones subóptimas.
Cómo nos engaña el sesgo de disponibilidad
“Las personas tienden a evaluar la importancia relativa de los problemas por la facilidad con la que se recuperan de la memoria, y esto está determinado en gran medida por la cobertura mediática.” —Daniel Kahneman, Pensar rápido, pensar despacio
El sesgo de disponibilidad puede distorsionar nuestra percepción de la realidad. Por ejemplo, ganar un premio aumenta tus posibilidades de ganar otro porque tu nombre se vuelve más memorable. Evitamos volar por miedo a accidentes aéreos, aunque conducir sea más peligroso, porque los primeros son más impactantes. Las opiniones de las personas cercanas moldean nuestra visión del mundo porque las escuchamos frecuentemente. Datos que muestran el peligro de algo pueden no convencer si no hemos experimentado ese peligro personalmente. Y un mercado de valores en alza puede hacernos pensar que todo va bien porque es un indicador visible.
Nuestros recuerdos, influenciados por creencias, expectativas, emociones, frecuencia de exposición y fuentes, determinan lo que consideramos importante. Sin embargo, lo memorable no siempre es lo probable. Los eventos inusuales destacan más, lo que nos lleva a sobreestimar riesgos raros y subestimar los comunes.
Sobreestimar riesgos improbables nos hace preocuparnos por eventos raros, desperdiciando recursos en mitigaciones innecesarias. Por ejemplo, un estudio de Schwarz et al. (1991) mostró que la dificultad para recordar ejemplos afecta nuestra percepción; quienes intentaron recordar muchos ejemplos de comportamientos asertivos se consideraron menos asertivos si la tarea era difícil. Subestimar riesgos probables nos impide prepararnos para problemas comunes, agotados por preocupaciones innecesarias.
Estrategias para superar el sesgo de disponibilidad
Conocer el sesgo de disponibilidad no siempre basta para superarlo, pero la conciencia ayuda en decisiones importantes. Aquí hay cinco estrategias para mitigarlo:
- Considera las tasas base: La tasa base es la prevalencia promedio de algo. Por ejemplo, saber que el 10% de la población es zurda ayuda a estimar probabilidades correctamente.
- Enfócate en tendencias y patrones: Los eventos extremos suelen ser seguidos por otros más moderados. Basa tus juicios en tendencias a largo plazo, no en eventos atípicos.
- Tómate tiempo para pensar: No hay atajo para una buena decisión. Detente y revisa la información relevante antes de decidir.
- Lleva registro de información importante: No confíes solo en la memoria. Anota observaciones para evaluaciones precisas, como en evaluaciones laborales.
- Revisa información antigua: Refresca tu memoria sobre datos relevantes antes de tomar decisiones.
Preguntas y respuestas:
El sesgo de disponibilidad es un atajo mental que nos lleva a juzgar la probabilidad de eventos según lo fácil que es recordarlos. Por ejemplo, tras ver noticias sobre accidentes aéreos, podríamos pensar que volar es más peligroso de lo que es. Un estudio de Schwarz et al. (1991) mostró que la facilidad para recordar ejemplos afecta nuestra autoevaluación; recordar muchos ejemplos de comportamientos asertivos puede ser difícil y hacernos pensar que no somos tan asertivos.
Tras el desastre de Fukushima en 2011, la aceptación pública de la energía nuclear en Alemania disminuyó drásticamente debido al sesgo de disponibilidad. El accidente, vívido y reciente, hizo que los riesgos fueran más salientes, llevando a Alemania a eliminar gradualmente la energía nuclear para 2022.
Para mitigar este sesgo, considera tasas base, enfócate en tendencias a largo plazo, tómate tiempo para pensar, lleva registro de información relevante y revisa datos antiguos. Por ejemplo, al evaluar riesgos, consulta estadísticas en lugar de anécdotas.
En finanzas, este sesgo puede hacer que los inversores sobre-reaccionen a eventos recientes, como volverse cautos tras una caída del mercado. Estudios muestran que los inversores compran acciones que han ganado atención reciente, lo que puede no ser óptimo.
